miércoles, 18 de febrero de 2009

En la feria de la salud

Empecé a hojear un libro sólo porque me gustó el título:

La otra...
El otro...

Seguí hojeando el libro sólo porque leí la dedicatoria y me gustó:

A mis amores intramatrimoniales
Gail, Abbey, Fred

Compré el libro sólo porque me gustó como empezaba la introducción:

Los seres humanos somos muy complejos. Queremos el cambio, pero nos disgusta la ruptura. Nos agrada lo nuevo, pero valoramos mucho lo antiguo. Deseamos excitación y emociones, pero asignamos un gran precio a la seguridad. Las situaciones inciertan nos parecen interesantes, pero la incertidumbre excesiva nos provoca ansiedad. Tal vez buscamos familiaridad, pero cuando la encontramos no tardamos en aburrirnos.

Y como siempre con cualquier libro, me gusta leer la última parte, el último párrafo... en este caso es la penúltima parte del epílogo:

¿Existe alguna conclusión suprema que pueda deducirse de todo esto? Difícilmente. Sin embargo, hay que consignar una tendencia general: casi todos deseamos una relación duradera que sea satisfactoria. Tenemos una gran capacidad -al menos en potencia- de intimidad. Sin embargo, no es fácil desarrollarla y a veces tampoco lo es encontrar otra persona con la que podamos tener una relación de enriqucimiento mutuo. Hay en éste a veces tanto de sufrimiento y de dificultad, cuanto hay de alegría y recompensa.

También compré un libro "al estilo de la línea caldo de gallo para el espíritu" (no podía acordarme y así salió). De ahí sólo transcribiré 3 moralejas en esta ocasión:

Obtenemos consuelo de quienes están de acuerdo con nosotros y, crecimiento de quienes no lo están.

No es sorprendente que en un año electoral el aire esté lleno de discursos y los discursos estén llenos de aire.

Aun cuando las personas saben cómo se deberían comportar, algunas veces lo olvidan. Por eso asisten a la iglesia todos los domingos.

Y dije que eran tres pero se me cayó el libro y se quedó abierto en ésta:

Un individuo tenía una mente fotográfica. Por desgracia, nunca la reveló.


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